Consejos para el cuidado del gato gordo

El gato obeso

LA EPIDEMIA DEL SIGLO XXI TAMBIÉN AFECTA A LOS GATOS

La obesidad en la población humana adulta alcanza ya el 17% según la última Encuesta Nacional de Salud de España y el sobrepeso más del 50%. En las mascotas se ha convertido en una de las principales enfermedades que tratamos los veterinarios.

¿Cuándo está obeso un gato?

Se considera que un gato tiene sobrepeso cuando supera en más de un 10% su peso corporal ideal y hablamos de obesidad si alcanza el 20%

¿Es malo estar obeso?

Diversos estudios han demostrado que la obesidad predispone a ciertas enfermedades, entre ellas: Diabetes mellitus, enfermedades musculoesqueléticas, alteraciones dermatológicas, trastornos respiratorios y cardiovasculares, afecciones del tracto urinario inferior, y   como consecuencia, disminución de la longevidad.

¿Qué factores favorecen la obesidad?

Está comprobado que la raza, el sexo, el tipo de hábitat, no convivir con otros animales y especialmente la esterilización son los factores de riesgo más importantes.

¿Si esterilizo a mi gato se pondrá gordo?

Los gatos esterilizados tienden a comer más, sobre todo en los machos, y disminuye su metabolismo basal, especialmente en las hembras, lo que produce un aumento de peso por incremento del tejido adiposo. En ocasiones, además, se asocia con una disminución de actividad física.

¿Qué puedo hacer?

Lo mejor, como siempre, es prevenir que nuestro gato engorde controlando desde el principio que el tipo de comida y el ejercicio sean los adecuados. Cuando ya tenemos un gato obeso tenemos que implantar un programa integral de reducción de peso que incluya una alimentación específica, con controles semanales de pérdida de peso y modificación de conducta, aumentando los juegos.

¿Sirve cualquier pienso light?

No, actualmente sabemos que no basta con “comer menos”. Existen individuos con tendencia a engordar y otros que parece que siempre están delgados, esto se debe a que tienen diferente perfil genético. Mediante la Nutrigenómica se ha comprobado que determinados nutrientes son capaces de  alterar la expresión de algunos genes. Existen alimentos basados en esta nueva ciencia, con ingredientes que aumentan la expresión de los genes que tienden a quemar grasas y a reducir la actividad de los genes que hacen a que se acumule.